Autoconsumo dinámico: energysharing fotovoltaico

El desarrollo del autoconsumo dinámico abre la puerta a una auténtica revolución en el sector con la llegada de la economía colaborativa a las instalaciones fotovoltaicas domésticas.

El desarrollo del autoconsumo dinámico abre la puerta a una auténtica revolución en el sector con la llegada de la economía colaborativa a las instalaciones fotovoltaicas domésticas.

Autoconsumo dinámico: energysharing fotovoltaico

Auténtico energysharing. Si, a la economía colaborativa le faltaba un poquito de energía. En una sociedad que lo comparte prácticamente todo, y sin que salten chispas, solo le falta dar un paso más. A diario se puede ver como se comparte el coche, el patinete, los gastos de transporte durante un desplazamiento, y ¡hasta el sofá de casa si un viajero lo necesita! Son solo algunos ejemplos porque las bibliotecas llevan décadas compartiendo sus libros y parece que está aquí desde hace poco tiempo. Por llegar ha llegado a todos los sectores. Incluso a la agricultura, donde casi de repente se habla de crowdfarming y hay apps para poder intercambiar el tractor o la cosechadora. Más barato, recursos optimizados, menor inversión y, sobre todo, máxima rentabilidad. Sin duda, ha transformado muchos sectores y con su llegada al autoconsumo fotovoltaico también revolucionará el mundo de la energía.

La clave de la rentabilidad de una instalación fotovoltaica es realizar un buen diseño para alcanzar el máximo grado de autoconsumo sin que se disparen los excedentes

Toda una revolución. Pues eso, a estas alturas a nadie le sorprenden palabras como carsharing, ¿verdad? Sin embargo, al hablar de compartir electricidad, la cosa cambia, y más si se trata de autoconsumo fotovoltaico. Lo realmente extraño no es la idea, sino que no haya llegado antes a servicios básicos como la electricidad. Sí, en transporte, alojamiento, … pero aún no en la energía autoproducida. Es cierto que el autoconsumo colectivo es una realidad, pero no es lo mismo. El reparto estático de la energía que generan hace que solo sea una forma de compartir la instalación y no la electricidad. Dificulta la optimización de recursos, sobre todo, en lo que se refiere a gestión de excedentes, claves en la rentabilidad. Tanto que solo caben dos opciones: almacenarlos en baterías, algo complejo técnicamente, o inyectarlos nuevamente a la red. Eso sí, a un precio menor de la que se compra.

Autoconsumo dinámico: energysharing fotovoltaico

Y eso sin contar con los falsos excedentes. Llega el autoconsumo dinámico para convertirse en el auténtico energysharing y poder aumentar así los niveles de autoabastecimiento por encima del 30%. Mas rentabilidad para las instalaciones fotovoltaicas con una sencilla idea: compartir la energía, además de la instalación. Tan simple como que la energía que no se consume dentro de la propia instalación vale la mitad que la que se compra a la red. Así, lo lógico es pensar que es mejor intercambiar el excedente en determinados momentos con un vecino que necesite más energía. Lo mismo que tener coche, solo cuando se usa para no tenerlo parado en el garaje. Sin duda, es lo más rentable en términos económicos. Esto mismo es lo que propone el autoconsumo dinámico. Compartir la energía solar excedentaria para que, en lugar de asignarse de forma fija, cambie hora a hora, eliminando los falsos excedentes.

Compensar el consumo, venta directa a la red o intercambiarla, aún por desarrollar, son las tres modalidades que contempla la normativa para gestionar los excedentes

Compartir, compartir y compartir. Y aún más allá. El autoconsumo dinámico en un concepto razonablemente bien diseñado sería una auténtica revolución en el sector porque permitiría el intercambio de energía más allá incluso de una comunidad de vecinos. Aplicado al consumo a través de redes, que en España en estos momentos se restringe a la red de baja tensión y a una distancia no superior a 500 metros, permite extender sus ventajas a viviendas unifamiliares. No es, por tanto, solo una cuestión autoconsumo colectivo. Pueblos enteros conectados y compartiendo electricidad de dos o tres instalaciones estratégicamente situadas. Vecinos que ya no llaman a la puerta pidiendo un poco de sal, sino que intercambian la luz que ilumina sus casas cuando más lo necesitan. Las posibilidades son infinitas. Toda una revolución en el sector aún por desarrollar con el energysharing.

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